sábado, 17 de mayo de 2014

Psicología y literatura.


María Luisa Estévez.

Entre el hecho literario, el autor y el lector, suceden fenómenos que se establecen como parte de consciencias reveladas en la memoria de los organismos, influyendo sus conductas,  pensamientos, y sentimientos; desatando eslabones encadenados.

El estado anímico y el producto literario creado, revelan una relación entre la filosofía, la psicología y la literatura, como parte abstracta de la conducta manifiesta y observada. Puentes creados, de magnitudes indescifrables, apenas perceptibles a niveles reducidos, sorprendentes, e increíbles.

El hecho literario se podrá analizar siempre desde las distintas teorías psicológicas, con el fin de buscar relación entre la emoción, y motivación, con  la obra.

Procurar descifrar la estación espiritual del autor,  es el fin a través del medio; su arte; y así enlazarlo, y cruzar nuestras inteligencias, es un autoexamen de alguna manera, para medir  nuestra propia capacidad de asimilar conexiones entre sentidos.

El estructuralismo, el conductismo, la psicología cognitiva y el psicoanálisis de Freud y Jung,  son perspectivas de análisis que tratan de entender el hecho literario teniendo en cuenta la psicología.

La naturaleza  interna del alma del autor literario; el poeta es superior;  su biosfera emocional, mental, espiritual, es despejada; especial, tocada, anormal,

 Ese misterio que hace y permite que el creador de literatura al expresar sus emociones y sentimientos, sus pensamientos, pueda servir de interprete de seres, deidades, energías,  es lo que motiva al lector, a analizar, interpretar, recibir, conocer las producciones de sus pensamientos, porque intuye el lector, la posible  intervención  de mensajeros lejanos y insólitos a nuestras extensiones.

Se podría intuir además, entre otras posibilidades, que extrañamente del autor  emanan efluvios de su fenomenal sistema cerebro espinal, lo que en todo caso es suficiente para conquistar nuestra curiosidad y admiración.

Detrás de cada inspiración se escudriña la razón, la derivación, si divina, o humana, de la calidad y naturaleza de los contenidos de la mente, eso que tiene que ver con las características que nos distinguen como raza, la palabra, el sentimiento, el lenguaje, el pensamiento; la consciencia para percibir el mundo humano vegetal animal.

Porqué el poeta dijo esto, cómo, a quién cuándo, dónde lo dijo; son aspectos  psicológicos que  evaluamos, procesamos; y nos seducen, y  provocan la agudeza.

 Por el estimulo recibido, es que  desafiamos, y perseguimos el mensaje;  para conocer el  el enviado, con la secreta intención  de conocer e indagar si existe más allá algún otro significado que debamos saber y asimilar.

Quién dice qué y porqué, quién dijo que diga, y porqué me encuentro siendo destinatario.

En la disposición de llegar hasta el límite, y más allá,  se espera que el poeta se  deje ir, procure, o caiga en la locura. Así, servirá la gloria de la aventura, a  los sentidos excitados en búsqueda de conocer, tan solo a través del riesgo y esfuerzo de la lectura, aquel estado del cual habla.

El interés por lo particular, es tan solo para llegar a lo general. La psicología indaga el misterio através del cual   al poeta, al autor se le permite  decir cosas más allá de lo que la naturaleza de las cosas cuenta. Porqué nos  hablar como un enviado con conocimiento de causa, como si tuviera mas experiencia que la usual.

Si el enviado obtuvo el mensaje de sus facultades, la razón por la que se le confiere el don es observable,- la sabiduría de su mente, le permite alterar nuestros estados de conciencia, lo cual es de cuidar, por tanto hay que descifrar y decodificar sus mensajes, percatarnos de que están bajo  control, y que solo sirven para estimular la esencia insurgente que acorta diferencias.


La meta psicológica con la literatura es que el enviado, ni viaje a otras dimensiones;  ni se contacte con otras entidades, solo. - Sin la seguridad, y el placer, de un nosotros.

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